The Magus (Guy Green, 1968)
Hay películas que soportan muy mal el paso del tiempo por estar ancladas en modas y momentos. Éste que me ocupa podría ser un caso muy ilustrativo de ello. Ambientada en una isla griega,
The Magus narra los encuentros de un profesor con un curioso personaje, aparentemente un mago -de ahí el título de la película-, que somete al protagonista a diferentes pruebas y engaños. El problema de base es que las soluciones narrativas que hilvanan la historia han quedado desfasadas y huérfanas de todo factor sorpresa, y sólo se entienden si nos atenemos a un contexto histórico concreto, el final del hippismo y el reverso oscuro del uso de drogas como disipadoras de la conciencia y llave para nuevos mundos -recordemos que, un año más tarde, Charles Manson y su Familia firmarían el epílogo de la era
hippy con una masacre en la mansión de Roman Polanski-. Aquí la visión alterada de la realidad no es amable, como pregonaba el
flower power, sino que extrae del pasado los recuerdos más dolorosos para enfrentarlos con los demonios personales del protagonista. La lástima es que la narración se resiente de unos giros y artificios ya obsoletos que, más que crear inquietud e interés en el espectador, pueden impulsarlo fuera del contexto marcado hasta llegar al tedio.
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford. Andrew Dominik, 2007)Un compañero de
DivXClásico me la recomendó asegurándome que podría encajar en la filmografía de
Terrence Malick. Puesto que el director de
Días del cielo (1978) es una de mis mayores debilidades, me decidí a darle una oportunidad a esta película que tan buenas críticas había generado en 2007. Ciertamente, hay muchas semblanzas entre el estilo del realizador tejano y el usado en
El asesinato..., como un tempo narrativo lánguido y una cuidada puesta en escena siempre a la búsqueda del plano más bello, pero a mi entender, y aún resultando una experiencia cinematográfica estimulante dentro del panorama contemporáneo, Andrew Dominik -antes realizador de
Chopper (2000), una película que no he visto pero que no parece encajar con el libro de estilo mostrado en su segundo film- carece, de momento, de la habilidad necesaria para fundir belleza y narración como ejemplifican obras maestras del calado de
Malas tierras (1973) o
La delgada línea roja (1998). Aún así, y pese a evocar la figura de Malick en un juego comparativo de la que no sale favorecida, la película tiene motivos sobrados para alzarse por encima de la media en el cine actual.
El asesinato... narra los últimos días del famoso bandido Jesse James (Brad Pitt), que acabaría muerto a traición por uno de los hombres de su banda, el joven Robert Ford (un Casey Affleck estupendo). Destacan momentos brillantes como la escena de la llegada del tren a asaltar o esos arrebatos violentos que van dejando cada vez más solo al protagonista, quien en un ataque de consciencia y pudor acepta su muerte de una forma poco consecuente con el mito que había creado. Como molesto punto negativo, una voz en
off que narra y acentúa los interludios entre secuencias, y que no hace más que recalcar lo visto y reconducir los pensamientos del espectador, amortiguando el efecto ensoñador de unas imágenes y una banda sonora que restan en los sentidos después de dos horas y media de metraje.
Adiós, pequeña, adiós (Gone Baby Gone. Ben Affleck, 2007)
Magnífico debut en la dirección del actor Ben Affleck, que escoge una obra de Dennis Lehane (autor de la novela
Mystic River, llevada magistralmente al cine por Clint Eastwood en 2003) para iniciar su carrera detrás de las cámaras. La película tuvo su momento de gloria mediática cuando coincidió en su estreno con el auge informativo sobre la desaparición de la niña Madeleine McCann, historia con la que comparte un similar punto de partida.
Una niña de 4 años es raptada en su propia casa, ubicada en uno de los barrios más pobres de Boston. Ante la dificultad del caso y los torpes avances de la policía, la tía de la pequeña contrata a una joven pareja de detectives de la zona. A partir de entonces, la historia se adentrará en las complejidades de una situación anómala que provocará diferentes relecturas, tanto a nivel de procedimientos deductivos como en cuanto a valores éticos y morales, implicando directamente al espectador en su sórdido retrato de la
white trash americana. El estilo de Affleck como director es sobrio, muy alejado de la tendencia exhibicionista del actual
thriller norte-americano, y acaba ganándose por méritos propios un lugar entre los realizadores, debutantes o no, a quienes habrá que seguir el rastro en los próximos años.
The Dark Eyes of London (Walter Summers, 1940)
Cinta de serie B basada en una novela del británico Edgar Wallace, uno de los creadores del
thriller literario moderno. En ella, una serie de personas aparecen ahogadas en las cloacas de Londres; todas ellas, además, presentan la coincidencia de haber sido aseguradas por una cuantiosa suma de dinero. Todas las pesquisas conducen a una agencia de seguros dirigida por el Dr. Orloff (un sobreactuado Bela Lugosi), quien tendrá como segundo oficio el encargarse de una asociación de ciegos indigentes, a la que usa a su antojo y con fines no muy benéficos. Que conste que no estoy desvelando nada que os chafe la película, ya que he resumido la historia de los primeros quince minutos de trama.
The Dark Eyes of London resulta interesante por su plasmación del método policial, algo implícito en las obras de Wallace. La investigación de los crímenes responde a procedimientos profesionales, donde intervienen diferentes estratos de la organización policial (desde el detective de a pie hasta el científico de probeta), alejándose así de la concepción del investigador inductivo que resuelve por sí mismo el enigma más complejo.
La princesa prometida (The Princess Bride. Rob Reiner, 1987)
Pese a que pueda parecer increíble, debido a mi edad y a esa reputación de 'ochentero' que me antecede en algún que otro foro de internet, nunca había visto entera
La princesa prometida. Había pillado alguna escena suelta en los muchos pases televisivos que ha tenido, es cierto, pero nunca me había sentado a verla con detenimiento, seguramente por razones diversas y alejadas del interés que me podía suscitar. Esta semana, más de 20 años después de su estreno, he podido verla entera y de forma secuencial. Y tengo la sensación de que he osado adentrarme en esta historia de cuento de hadas demasiado tarde, con el arroz ya pasado.
Aunque no hay que negarle cierto encanto, gracias a esa ligera y amable caricatura de los cuentos clásicos (bastante más sutil que la descarada parodia de
Shrek y sus secuelas) a partir de personajes prototipo de una sola cara y diálogos ingeniosos,
La princesa prometida se me antoja desprovista de la fascinación que en algún momento debía haber ejercido sobre mí. Seguramente perdí en su momento una buena oportunidad de apuntarme una nueva película entre mis (p)referencias de niñez, como todas aquéllas que hoy no reviso por miedo a caer en el desencanto.
Como curiosidad, os dejo una
comparativa entre el aspecto de los protagonistas en 1987 y el de 20 años después.
Si alguien se siente atraído por alguna de las películas que comento pero le es imposible acceder a ellas, puede ponerse en contacto conmigo enviándome un e-mail a: morrissey21@gmail.com. No tendré problema alguno en facilitarle los enlaces correspondientes.